Comedias, tomo 2 de 3 : Las Avispas, la Paz, las Aves, Lisístrata by Aristophanes

(8 User reviews)   4331
By Jacob Brown Posted on Jan 3, 2026
In Category - Alien Worlds
Aristophanes, 447? BCE-386? BCE Aristophanes, 447? BCE-386? BCE
Spanish
Ever wonder what a 2,400-year-old comedy looks like? Imagine if your grumpy uncle tried to sue a wasp's nest to escape jury duty, or if fed-up women went on a sex strike to end a war. That's Aristophanes in a nutshell. This collection has four of his wildest plays, each a mix of brilliant satire, slapstick humor, and surprisingly sharp political jabs. It's ancient Greece, but the jokes about lazy politicians, pointless wars, and social chaos feel weirdly familiar. Don't let the 'classic' label fool you—this is some of the funniest, most subversive stuff you'll ever read.
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luego como de más bulto el de la multiplicidad de los tribunales. Basta, en efecto, recordar los nombres del Areópago, el Heliástico, el Epipaladio, el Epidelfinio, el Enfreacio, el Epipritáneo, el Epitalacio y las Curias del Arconte epónimo, del Arconte-rey, del Polemarca, de los Tesmotetas, de los Once, de los Catademos, de los Diatetas y de los Nautódicos, con sus mal definidas y a veces encontradas atribuciones, para comprender a cuántos abusos y entorpecimientos daría lugar complicación semejante. Y, sin embargo, leemos con asombro en Jenofonte que con ser tantos los tribunales y dotados de personal numeroso, no eran todavía bastantes para dar solución a las infinitas cuestiones que a su decisión se sometían. «Muchos particulares, dice, vense obligados a esperar todo un año antes de poder presentar su demanda al Senado o al pueblo, porque la multitud de negocios es tal, que impide dar audiencia a todo el mundo.[1]» Pero el origen y verdadera fuente de las infamias y abusos que los jurados atenienses cometieron debe buscarse, sin duda alguna, en la ley de Solón que, equiparando la administración de justicia al ejercicio de los derechos políticos, permitía a todo ciudadano de treinta años formar parte de los tribunales; pues, como para el altísimo cargo de juzgar no se exigía circunstancia alguna de moralidad ni ilustración, los jueces eran fácilmente engañados por los oradores, que, o tergiversando los hechos, o falseando la ley, o enterneciendo al tribunal con peroraciones elocuentes, le hacían pronunciar fallos a todas luces injustos. Así se explican hechos como el del anciano Tucídides[2], envuelto por la elocuencia de un hábil abogado, y condenado, no obstante su inculpabilidad, a una crecida multa: así se explica también, dice el citado Jenofonte[3], que tantos inocentes pereciesen víctimas de su altivez, mientras muchos criminales conseguían la absolución libre. Y si esto ocurría cuando los jueces eran ignorantes sin dejar de ser honrados, calcúlese a qué extremo llegarían los abusos cuando las agitaciones políticas y la guerra crearon tal estado de cosas, que el soborno, la venalidad y la falta de independencia llegaron a ser lo más corriente y ordinario. Ya en _Los Acarnienses_ y _Los Caballeros_ pudimos observar que los campesinos refugiados en Atenas al verificarse la primera incursión lacedemonia, invadieron los tribunales e hicieron un modo de vivir de la profesión de juez. Faltos de ocupación y víctimas de una miseria que las escasas distribuciones de víveres no podían remediar, tenían su único recurso en los tres óbolos que el Estado pagaba por sesión: expuestos por su penuria a la venalidad y al soborno, sucedía que en los negocios privados daban su voto al rico particular que se lo compraba, y en los asuntos de interés común obedecían dócil y ciegamente al demagogo, de cuya voluntad dependía el cobrar o no su sueldo. A aumentar el desconcierto y escandalosos abusos de los tribunales, contribuía no poco aquella extraña afición de los atenienses a todo lo que fuera litigio, proceso y discusión, avivada por los odios de partido que dividían su democracia. A este propósito dice discretamente Artaud: «Los debates entre particulares fácilmente se transformaban en Atenas en públicas acusaciones; todo hombre distinguido era pronto sospechoso de aspirar a la tiranía; el derecho de acusar, concedido a todo ciudadano, secundaba las animosidades, las venganzas, y sobre todo, esas pasiones envidiosas y malignas de que adolecen los gobiernos populares; la delación era ya un oficio, y el que denunciaba a un conspirador era bien acogido con seguridad: he aquí, pues, una fuente abundante de procesos. En fin, el pasar la vida entera en la calle y en la plaza, producía...

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Let's be honest: ancient Greek plays can sound intimidating. But Aristophanes? He's the guy who would have been making viral memes and roasting politicians on late-night TV. This second volume collects four of his comedies, and they're all about regular people taking hilariously extreme measures to fix a broken world.

The Story

Each play is its own madcap adventure. In The Wasps, a son tries to cure his father's addiction to serving on juries by locking him up at home. Peace follows a farmer who literally flies to heaven on a giant dung beetle to rescue the goddess Peace from a prison of weapons. The Birds sees two guys convincing birds to build a utopian city in the sky to cut off the gods' power. And the most famous, Lysistrata, is about the women of Greece banding together and refusing sex with their husbands until they stop the endless Peloponnesian War.

Why You Should Read It

Reading Aristophanes is like finding a time capsule packed with whoopee cushions and protest signs. The shock value is still there—the jokes are bawdy, the situations are absurd—but underneath is a real anger about war, corruption, and empty rhetoric. You're laughing one minute at a guy arguing with a chorus of birds, and the next you realize he's making a deadly serious point about how leaders drag people into conflict. The characters aren't noble heroes; they're clever, flawed, and desperate, which makes them incredibly human.

Final Verdict

This book is perfect for anyone who thinks history is boring, or who loves satire but wants to see where it all began. If you enjoy shows like Veep or Monty Python, you'll find a kindred spirit in Aristophanes. It's a riotous, clever, and sometimes shocking reminder that people have been laughing at—and fighting against—the same problems for millennia.



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Joshua Smith
9 months ago

The index links actually work, which is rare!

Liam Garcia
1 year ago

A must-have for anyone studying this subject.

Mary Martinez
9 months ago

Solid story.

Ashley Jackson
1 year ago

Having read this twice, the storytelling feels authentic and emotionally grounded. Highly recommended.

Joseph Williams
6 months ago

Clear and concise.

4.5
4.5 out of 5 (8 User reviews )

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